Resumen:
Fotografía del cronógrafo instalado en el Salón C del meridiano, en el Observatorio Astronómico Nacional, el cual estaba conectado al péndulo astronómico. Fueron encargados dos en 1866 con la autorización del Ministro de Fomento Francisco Somera, su construcción al marino americano Mr. Maury, que se hallaba entonces en Inglaterra. Maury después de un detenido examen de los aparatos de esa clase, se decidió por los que existían en el Ministerio, dando aviso después de haber cumplido su comisión, sin embargo, se desconoce cuándo y cómo se recibieron los cronógrafos en México, pero el Ministerio de Fomento los encontró en diciembre del año pasado en el depósito de la Sección de Telégrafos, oxidados y casi inservibles. Estudió la clase de aparatos que eran y los mandó limpiar inmediatamente, fungiendo el observatorio como vigilador de su arreglo, estando en perfecto estado de servicio y funcionando, uno de ellos se conectó con con el péndulo sideral en el Observatorio Central.
Uno de los aparatos tiene cuerda para cuarenta minutos, y otra por medio de una batería de Daniell de cuatro elementos. Uno de los cronógrafos tiene en sus bobinas hilo grueso y el otro delgado; el primero, que, aunque necesita baterías más poderosas, transmite la corriente a mayores distancias y se debe utilizar en el cambio de señales para longitud, a diferencia del segundo que necesita menos potencia eléctrica. El manipulador es de una extrema sensibilidad y puede colocarse en cualquier punto cerca del observador, pues está independiente de lo demás del aparato.
La llave del receptor tenía un contacto enteramente tangencial; el observatorio construyó una pequeña paleta de brazos iguales que aumenta los puntos de contacto y obra muy satisfactoriamente.
El circuito se abre y cierra con las baterías por el sistema de Saxton de un glóbulo de mercurio, y fue elegido de referencia para el péndulo, por su sencillez y porque no requería ninguna pieza adicional en la varilla del péndulo, que alteraría su marcha cuando no se usa el cronógrafo.
El electro-imán del receptor comunica su movimiento a una punta de acero que marca los segundos sobre la tira de papel a distancias de casi una pulgada inglesa por segundo, espacio que puede dividirse después en fracciones con una escala decimal de hilos metálicos que por medio de una articulación conservan su paralelismo haciendo variar la distancia de los hilos extremos hasta hacerla igual al espacio de dos piquetes que marcan el espacio de un segundo.
El electro-imán del manipulador hace mover otra punta de acero que marca las observaciones accidentales, y se imprimen en la tira de papel en una línea paralela a la de los segundos y que en consecuencia no se pueden confundir. La impresión de los piquetes es una de las mejoras a que se refiere el sabio Maury en su carta de envío.
El glóbulo de mercurio que abre y cierra el circuito con la aguja del péndulo, se ha colocado en la vertical y no en el extremo de la oscilación, porque pudiendo ésta cambiar de amplitud, habría necesidad de cambiar también el lugar del glóbulo de mercurio o exponerse a interrupciones en la corriente eléctrica; de modo que al usar este aparato no hay más que fijar el punto de partida en la semi- oscilación, es decir, a medio segundo, en vez del segundo completo, para llevarlo en cuenta en las indicaciones de la aguja sobre el papel. El mercurio se coloca en una pequeña cápsula de acero pulido, sostenida por un aparato de precisión con movimientos de aproximación verticales y horizontales, hecho en México bajo dirección del observatorio y que llena enteramente el objeto.
Las baterías de Daniell cargadas con sulfato de cobre dan una corriente constante, que es lo que se necesita para el cronógrafo, y no producen, como las de Bunsen, vapores corrosivos que atacan los instrumentos. Las de Daniell pueden cargarse cada dos semanas, funcionando generalmente hasta un mes sin cargarlas. La batería del Observatorio consta de cuatro elementos con la última modificación que se ha llamado "Batería de Daniell de balón”. Las primeras observaciones serias con cronógrafo se realizaron el día 29 de diciembre, observando tránsitos de estrellas para determinar la marcha del péndulo.